Cuando hablamos de Interpretación Gestual o Mimo nos referimos a la acción de expresar nuestros pensamientos, emociones y actos mediante el cuerpo a través de su forma y energía. Para ello es primordial comprender cuales son nuestras herramientas, cuál es la geografía de nuestro cuerpo, su articulación y la complementariedad de todas sus partes y su empleo en la interpretación del actor frente a la búsqueda de comunicar con el público. El cuerpo tiene su propio lenguaje y a veces no sabemos cómo emplear con eficacia todo su potencial. Es curioso, vivimos en él desde que nacemos, pero damos prioridad al desarrollo y estudio de muchas otras cosas antes que, a nuestra primera herramienta, nuestro cuerpo. Hay muchas formas de habitar el cuerpo. Nosotros nos centramos en aquella que se preocupa por recrear nuestro entorno y desvelar nuestro misterioso interior, por interpretar aquello que aflora en nuestra imaginación, que encarna lo que conocemos como personaje, deteniéndonos más en su aspecto teatral o interpretativo. En el cuerpo residen los gestos, las acciones, las expresiones, las emociones y su musicalidad, las dinámicas, los pensamientos, los impulsos y afectaciones, las imágenes que retratan la realidad desde la metáfora del cuerpo. En definitiva, es con el cuerpo que recreamos el mundo que nos rodea y muestro ser interior y así poder crear una propuesta artística.
